Filosofía de la Ciencia, Historia de la Ciencia

El sueño de Vannevar

La Segunda Guerra Mundial provocó profundos cambios en la ciencia y la tecnología y su relación con la sociedad. La Oficina de Investigación y Desarrollo Científico [1], dirigida por Vannevar Bush, se encargó de numerosos programas de investigación realizados por la industria y laboratorios universitarios en el curso de esta guerra. Sin embargo, Vannevar tenía un sueño.

Vannevar Bush en su propuesta de 1945 sobre el futuro de la ciencia y la tecnología [2] apostaba por una relación entre el Gobierno y la financiación de la ciencia, que correría a cargo de una agencia denominada Fundación Nacional de Investigación. Aunque dicha agencia trabajaría en beneficio de las fuerzas armadas de Estados Unidos, también incluiría entre sus objetivos la prosperidad económica, el bienestar público, y el florecimiento cultural. Vannevar y los comités que le asesoraron pretendían que el Estado financiara la ciencia a gran escala, dejando que los científicos decidieran la orientación de la investigación básica.

Bush soñaba con una agencia independiente financiada con fondos públicos, administrada por civiles, en estrecha colaboración con el ejército y la armada, pero con libertad de investigación y control civil en el método y alcance de la investigación. Planteaba realizar investigaciones militares iniciadas y controladas por civiles dejando la tarea de perfeccionar las armas a los militares. Sin embargo, en la actualidad la ciencia básica sigue estando en gran parte controlada por autoridades gubernamentales y militares convirtiendo la propuesta de Bush en una vana esperanza.

En los años 50 se creó la NSF (National Science Foundation), para apoyar la investigación básica en todas las áreas de ciencia e ingeniería, excepto las ciencias médicas. Aunque en su Plan Estratégico [3] se menciona el informe de Bush como fuente de inspiración y guía, sus objetivos parecen centrarse sólo en la obtención de nuevos talentos científicos, el progreso científico en algunas áreas generales, y el bienestar público derivado de ellas [4].

Unos sesenta años después del sueño de Bush los presupuestos administrados por la NSF, y en concreto los dedicados a la ciencia básica, probablemente son ridículos frente a los presupuestos directamente administrados por el Pentágono para proyectos I+D. Además éste tiene acceso a todas las investigaciones financiadas por la NSF, cuando no participa en ellas a través de algún organismo que trabaja defendiendo intereses militares. Este podría ser el caso de los proyectos del Departamento de Defensa que, dentro del marco de la Iniciativa Nacional de Nanotecnología, implican una inversión aproximada de unos 400.000 millones de dólares por año entre los años 2006 y 2008 [5].

En las investigaciones de aplicación militar debido a la estructura de triple hélice económico-político-militar, aún vigente desde la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, se encuentran ingenieros y científicos civiles sin demasiada libertad de investigación y con control militar, quizás no en el método pero sí al menos en el alcance de la investigación. Se trabajaría, por tanto, desde empresas, agencias, y universidades, en proyectos financiados con fondos públicos administrados por militares que ocasionalmente, por razones de seguridad, solicitarían desarrollarlos en sus instalaciones.

Sin embargo, ya no se vive un cambio tecnológico dominado por Ejército sino un mercado muy activo dirigido por consumidores civiles. Esta premisa y el amplio uso de las tecnologías de la información aportan al desarrollo cientifico-tecnológico connotaciones novedosas con respecto a épocas anteriores. Por un lado, científicos e ingenieros pueden colaborar con compañeros de sus mismas ideas y participar en movimientos que influyan en la opinión pública. Por otro lado, la industria civil parece, en algunos aspectos aunque no en todos los casos, más avanzada que la militar limitándose esta última en muchas ocasiones a evaluar tecnologías emergentes en el mercado y buscar su aplicación en el entorno militar contando con la colaboración de ingenieros y científicos civiles.

Desde el 11 de septiembre de 2001, el gobierno estadounidense considera que todos los aspectos de la ciencia son zonas potenciales de la Guerra del Terror. Además de la aplicación médica de una serie de patógenos, se considera su aplicación en atentados terroristas. Algunos gobiernos piden entonces a los biólogos que comprendan que su trabajo puede utilizarse para desarrollar armas de destrucción masiva. La ciencia vuelve a la guerra.

Muchos frentes de la sociedad piden a los científicos conservar su integridad, y al mismo tiempo dan apoyo a autoridades que podrían parecer exentas de similares exigencias. Un científico o grupo de científicos, por ser “primero humanos y después científicos” [6], podrían negarse a poner sus conocimientos en manos de personas en las cuales no confían. Pero además de no volver a “pactar con el diablo” para continuar trabajando en ciencia, se necesita un replanteamiento cultural completo. Los principios éticos son necesarios en toda la sociedad.

Notas y Referencias

[1] La OSRD (Office of Scientific Research and Development) absorbió en 1942 el NDRC (National Defense Research Committee), presidido este último por Vannevar Bush desde su fundación en 1940.

[2] Vannevar Bush, 1945. “Science The Endless Frontier”. Traducido en la revista REDES, nº 13, 1999. Informe solicitado a V. Bush por el presidente Roosevelt a finales de 1944. Roosevelt falleció antes de que Bush lo finalizara y, en julio de 1945, se presentó ante el presidente Truman.

[3] National Science Foundation, 2006. “Investing in America’s Future. Strategic Plan”. En este plan estratégico la palabra defensa se menciona únicamente como recordatorio del acto inaugural de la fundación: “To promote the progress of science; to advance the national health, prosperity, and welfare; to secure the national defense (NSF Act of 1950)”. http://www.nsf.gov.

[4] Áreas generales objeto de financiación de la NSF: “Biology, Computer and Information Sciences, Education, Engineering, Geosciences, International, Math and Physical Sciences, Polar Research, Science Statistics, Social and Behavioral Sciences”.

[5] Department of Defense. April 26, 2007 “Defense Nanotechnology Research and Development Program”. http://www.nano.gov/

[6] Palabras de Joseph Rotblat, héroe solitario que abandonó el Proyecto Manhattan cuando en 1944 se descubrió que Hitler no tenía la bomba atómica. Las autoridades le exigieron, bajo pena de prisión, no comunicar a sus compañeros ni a los medios de comunicación las razones de su decisión. John Cornwell, 2005. “Los Científicos de Hitler. Ciencia, guerra y pacto con el diablo”. Ediciones Paidós. Barcelona.

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