Filosofía de la Ciencia, Historia de la Ciencia, Libros y Lecturas, Pseudociencia

“Por qué creemos en cosas raras” de Michael Shermer

Por qué creemos en cosas raras. M. Shermer.

El escepticismo no es una postura, sino una actitud y, además, se puede aprender. Basta con aplicar el pensamiento científico y fomentar el espíritu crítico. Nos lo transmite Michael Shermer, historiador de la ciencia y psicólogo, que desde hace años intenta comprender por qué pseudociencia y pseudohistoria tienen tantos adeptos en la sociedad de hoy.

Se interna así en la oscura selva de lo mágico y la superstición, analiza las bases del nuevo creacionismo y del movimiento que niega el Holocausto y, con el fin de comprender, desmonta piezas, señala errores, ofrece sencillas razones sin acudir a creencias, sin construir mitos. Son éstos los senderos que propone en su obra “Por qué creemos en cosas raras“, un clásico de la divulgación científica publicado por primera vez en 1997 y traducido al español en el 2008. Sigue leyendo ““Por qué creemos en cosas raras” de Michael Shermer”

Filosofía de la Ciencia, Historia de la Ciencia

Alemanes y aliados en busca de la bomba atómica

El reactor de Haigerloch
El reactor nuclear de Haigerloch

Que los físicos alemanes quisieran o no fabricar la bomba atómica siempre ha estado en tela de juicio. Antes de la guerra Alemania era un destino privilegiado para todo científico, los mayores avances en ciencia y tecnología estaban germinando allí, era fácil suponer que lo conseguirían durante el régimen nazi. La sorpresa fue en realidad conocer su fracaso y escuchar después un sinfín de exculpaciones que han llevado a muchos a proclamar la superioridad moral del equipo alemán sobre los científicos del proyecto Manhattan, que sí lograron tan terrible propósito.

La mayoría de los científicos que no eran nazis y, sin embargo, trabajaron para Hitler adoptaron una postura dual; se centraban en la investigación objetiva y se adaptaban o sometían a la situación política en un aura de “pureza irresponsable”. Los aliados por su parte aplacaban su conciencia convencidos de que el enemigo avanzaba más deprisa hacia la bomba atómica. Hasta diciembre de 1944 no tuvieron certeza del fracaso de los alemanes, cuando llegó a Estrasburgo un grupo de agentes secretos, el equipo Alsos, liderado por Samuel Goudsmit, físico y políglota que conocía a Werner Heisenberg. El resultado de la misión, el reactor nuclear de Haigerloch, que nunca llegó a funcionar, y diez físicos capturados; incluido Heisenberg.

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Filosofía de la Ciencia, Historia de la Ciencia

Desencuentro de Bohr y Heisenberg en Copenhague

Heisenberg (izquierda) y Bohr (derecha)
Los físicos Bohr (derecha)y Heisenberg (izquierda)

¿Cuál es la responsabilidad moral de la ciencia? Una pregunta siempre abierta que despierta una y otra vez ante la guerra, que despierta mil y un debates. Como también se despertó en “Copenhague“, la obra teatral del dramaturgo y novelista inglés Michael Frayn. En ella se intenta reconstruir lo que tal vez acaeció en un enigmático encuentro entre el físico danés Niels Bohr y su antiguo amigo y alumno, el alemán Werner Heisenberg.

Sucedió en septiembre de 1941, en plena Segunda Guerra Mundial, las tropas nazis habían invadido “pacíficamente” Dinamarca. Entre los vencidos está Bohr, director en la capital del Instituto de Física Teórica que lleva su nombre y, también, ciudadano de ascendencia judía. En el lado de los vencedores, Heisenberg, el líder del proyecto que Alemania desarrollaba para obtener energía nuclear a partir de la fisión del uranio. Estos dos premios Nobel de Física, protagonistas en la historia de la teoría cuántica, estuvieron implicados en las investigaciones que más tarde hicieron posible la bomba atómica. Sigue leyendo “Desencuentro de Bohr y Heisenberg en Copenhague”

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El sueño de Vannevar

La Segunda Guerra Mundial provocó profundos cambios en la ciencia y la tecnología y su relación con la sociedad. La Oficina de Investigación y Desarrollo Científico [1], dirigida por Vannevar Bush, se encargó de numerosos programas de investigación realizados por la industria y laboratorios universitarios en el curso de esta guerra. Sin embargo, Vannevar tenía un sueño.

Vannevar Bush en su propuesta de 1945 sobre el futuro de la ciencia y la tecnología [2] apostaba por una relación entre el Gobierno y la financiación de la ciencia, que correría a cargo de una agencia denominada Fundación Nacional de Investigación. Aunque dicha agencia trabajaría en beneficio de las fuerzas armadas de Estados Unidos, también incluiría entre sus objetivos la prosperidad económica, el bienestar público, y el florecimiento cultural. Vannevar y los comités que le asesoraron pretendían que el Estado financiara la ciencia a gran escala, dejando que los científicos decidieran la orientación de la investigación básica. Sigue leyendo “El sueño de Vannevar”